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Palabras y expresiones

¿La palabra salario viene de sal? Sí, pero a los soldados romanos no se les pagaba con sal

Salario viene del latín salarium, derivado de sal. Pero la historia de que a los soldados romanos se les pagaba con sal no aparece en ningún texto antiguo: nació en diccionarios de los siglos XVIII y XIX.

Redacción Curious Mundi · 4 de noviembre de 2026

Ilustración de un cuenco de barro lleno de cristales de sal sobre una mesa, rodeado de monedas antiguas de bronce.

Sí, la palabra salario viene del latín salarium, derivado de sal. Lo que no tiene pruebas es la historia de que los soldados romanos cobraban en sal o recibían dinero para comprarla. Ningún texto antiguo lo dice, y el Merriam-Webster afirma que el vínculo exacto entre la sal y la paga oficial en Roma es desconocido.

Es un caso en el que la etimología es correcta y la anécdota que la acompaña, no. Conviene separar ambas cosas: lo que documentan los diccionarios de referencia sobre la palabra y lo que se añadió después a partir de una lectura apresurada de un autor antiguo.

¿Qué dicen los diccionarios sobre salarium?

En latín, salarium era la paga oficial que recibía quien ocupaba un cargo civil o militar. La palabra deriva del adjetivo salarius, "relativo a la sal", formado por sal y el sufijo -arius. De ese latín vienen el español salario, el portugués salário, el francés salaire y el inglés salary, documentado desde el siglo XIII según el Merriam-Webster.

Hasta aquí hay acuerdo. La discrepancia aparece al explicar por qué una palabra de la sal pasó a significar paga. El Online Etymology Dictionary, obra de consulta muy usada, dice que salarium quizá fuera la asignación de un soldado para comprar sal. El Merriam-Webster es más prudente y afirma que esa explicación no tiene base en las fuentes antiguas.

¿De dónde salió la historia de los soldados pagados con sal?

El texto antiguo más citado es la Historia natural de Plinio el Viejo, del siglo I. Al hablar de la sal, Plinio escribe que está relacionada con las magistraturas y el servicio militar, "y de ahí viene la palabra salarios". Vincula la sal con la palabra, pero no dice que nadie cobrara con ella ni explica cuál era el vínculo.

Según el filólogo clásico neozelandés Peter Gainsford, la expresión "dinero de la sal" (salarium argentum) no aparece en ningún autor romano. Surge en diccionarios latinos de los siglos XVIII y XIX, empezando por el de Facciolati y Forcellini, de 1771, que la dedujeron por analogía con palabras como calcearium, "dinero para calzado". La versión más llamativa, la de soldados pagados con la propia sal, aparece en textos hacia la década de 1860.

Entonces, ¿qué relación había entre la sal y el salario?

La respuesta honesta es que nadie lo sabe con certeza. El Merriam-Webster concluye que la sal estaba asociada de algún modo a la paga oficial en los inicios de la Roma imperial, pero que su papel exacto es desconocido. Estas son las hipótesis que circulan:

  • Una asignación para comprar sal: es la explicación más repetida y es verosímil, pero no aparece en ninguna fuente antigua.
  • Un sentido figurado: Gainsford cree más probable que la palabra empezara como algo parecido a "dinero para lo demás", sin relación literal con el condimento.
  • Pago en sal: no hay ninguna prueba, y los estudiosos citados aquí la consideran falsa.
  • La Vía Salaria: la calzada romana de la sal debe su nombre al transporte de ese producto, pero eso no explica la palabra salario.

¿De verdad la sal era tan valiosa en Roma?

Importante, sí; escasa, no. La sal servía para conservar alimentos y estaba controlada por el Estado, pero no valía su peso en oro. Gainsford hace la cuenta con dos autores antiguos: el historiador Tito Livio registra el precio de la sal en Roma en el año 204 a. C., y el griego Polibio informa de la paga diaria de un soldado de infantería. Según esas cifras, una libra romana de sal, unos 330 gramos, costaba alrededor de una vigésima parte del jornal de un soldado.

Es decir, nadie necesitaba un sueldo entero solo para tener sal en casa. Tampoco escasea en el planeta, como recuerda la pregunta de por qué el mar es salado.

¿Y las expresiones "la sal de la tierra" o "worth his salt"?

Otras frases sobre la sal suelen atribuirse a los romanos sin motivo. "La sal de la tierra", para hablar de alguien bueno e imprescindible, es bíblica: procede del Evangelio de Mateo (5:13). La expresión inglesa "worth his salt", algo así como "vale lo que cobra", no se documenta hasta la década de 1830, según Gainsford. Y la idea de que los esclavos se compraban con sal también es ficción.

Nada de eso cambia el dato central: el salario de hoy lleva la sal en el nombre. La historia completa es más modesta que la leyenda y recuerda que las formas de pago siempre han cambiado, de las mercancías a las monedas, como cuenta cómo surgió el dinero.

Fuentes

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