¿Por qué el mar es salado si los ríos son de agua dulce?
La sal del mar viene de rocas desgastadas por la lluvia y llevadas por los ríos, y de fuentes calientes en el fondo del océano. La evaporación se lleva el agua y deja la sal.

El mar es salado porque, durante el tiempo geológico, recibió sales que la lluvia arrancó de las rocas y los ríos arrastraron, además de minerales de fuentes calientes del fondo marino. El agua se evapora y regresa como lluvia dulce, pero la sal se queda. Hoy, cada kilo de agua de mar contiene unos 35 gramos de sales.
¿De dónde sale la sal que llevan los ríos?
Todo empieza con la lluvia, que no es agua pura. Al atravesar el aire, disuelve un poco de dióxido de carbono y se vuelve ligeramente ácida. Esa acidez débil, junto con el ir y venir del agua, desgasta las rocas poco a poco y libera iones, partículas con carga eléctrica que quedan disueltas. Arroyos y ríos llevan esos iones hasta el océano.
Las cantidades son enormes. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), los ríos del mundo vierten al mar unos 4.000 millones de toneladas de sales disueltas al año. Los seres marinos usan parte de esos iones y los retiran del agua; otros no tienen adónde ir y se acumulan.
Los dos iones más abundantes del agua de mar son el cloruro y el sodio, justo los que forman la sal de mesa. Juntos suman cerca del 85 % de los iones disueltos. El magnesio y el sulfato aportan alrededor de otro 10 %, y el resto es una larga lista de elementos en cantidades mínimas.
Si los ríos llevan sal, ¿por qué su agua es dulce?
Los ríos también transportan sales, pero en concentraciones tan bajas que no se notan al gusto. La diferencia está en el destino del agua. Un río se renueva sin parar con la lluvia y los manantiales: el agua pasa y sigue su camino. El océano es el final del recorrido. Recibe la carga de todos los ríos que desembocan en él y no tiene adónde enviarla.
El agua sale del mar sobre todo por evaporación, y el vapor solo se lleva agua. La sal se queda. Ese vapor forma nubes y vuelve a caer sobre los continentes como lluvia dulce, la misma cuyas gotas dibujan el arcoíris cuando el sol está bajo. Es como una olla al fuego a la que alguien le echa una pizca de sal de vez en cuando: el agua se va y la sal se acumula.
¿Qué aporta el fondo del océano?
No toda la sal viene de los continentes. En las dorsales submarinas, el agua de mar se filtra por grietas de la corteza y el magma la calienta. El calor acelera reacciones químicas con las rocas: el agua pierde magnesio y sulfato y gana metales como hierro, zinc y cobre. Después sale de nuevo por las fuentes hidrotermales. Las erupciones de volcanes submarinos también liberan minerales directamente en el agua.
Si entra tanta sal cada año, ¿no debería el mar ser cada vez más salado? Los primeros mares de la Tierra probablemente eran apenas salados, y su contenido de sal subió durante eras. Hoy, sin embargo, la NOAA estima que sale del sistema una cantidad de sal parecida a la que llega, porque se deposita como sedimento en el fondo. Las entradas y las salidas estarían más o menos equilibradas.
¿Cuánta sal tiene el agua de mar?
En promedio, unas 35 partes por mil: 35 gramos de sales en cada kilo de agua, o el 3,5 % de su peso. La cifra cambia de un lugar a otro, como muestran estos valores aproximados.
| Lugar | Sales por kilo de agua |
|---|---|
| Océano abierto (promedio) | unos 35 g |
| Océano abierto (rango habitual) | de 33 a 37 g |
| Superficie del mar Rojo | hasta 41 g |
| Algunas zonas del mar Báltico | 10 g o menos |
| Mar Muerto | unos 300 g |
¿Por qué algunos mares son más salados que otros?
La salinidad de la superficie depende del balance entre lo que se evapora y el agua dulce que entra. En las franjas cercanas a los 30° y 35° de latitud, en ambos hemisferios, el aire seco favorece la evaporación y el agua se vuelve más salada. Cerca del ecuador, donde llueve mucho, es menos salada. Los mares cálidos y rodeados de tierras secas, como el Rojo, superan la media; las aguas que reciben mucha agua dulce, como partes del Báltico, quedan muy por debajo.
En las regiones polares entra en juego el hielo. Cuando el agua de mar se congela, la mayor parte de la sal queda fuera de los cristales, y el agua de alrededor se vuelve más salada y más densa, hasta hundirse. El hielo marino, por su parte, flota por la misma razón que un cubito en un vaso. En verano, al derretirse, la superficie vuelve a ser menos salada.
El caso más extremo es el del mar Muerto, entre Israel y Jordania, alimentado por el río Jordán. Según la NASA, su salinidad ronda las 300 partes por mil, unas nueve veces la del océano. Es el mismo proceso que saló los océanos, pero acelerado: en una cuenca rodeada de tierra y bajo un sol intenso, el agua escapa al aire y casi toda la sal se queda.


