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¿Por qué titilan las estrellas? (y por qué los planetas casi no)

Las estrellas titilan porque el aire agitado de la atmósfera desvía su luz de un lado a otro. Los planetas, que se ven como pequeños discos, brillan más estables.

Redacción Curious Mundi · 4 de noviembre de 2026

Ilustración de un cielo nocturno con estrellas centelleantes y un pequeño telescopio rojo sobre un trípode en una colina.

Las estrellas titilan, o parpadean, porque su luz atraviesa capas de aire en movimiento, con temperaturas y densidades distintas, que desvían el haz de un lado a otro antes de que llegue a tus ojos. El brillo de la estrella casi no cambia: lo que tiembla es la atmósfera. El nombre técnico de este efecto es centelleo.

¿Qué le hace la atmósfera a la luz de las estrellas?

La luz de una estrella viaja durante años por el espacio casi vacío, en línea recta. Solo al final del viaje entra en la atmósfera terrestre, y ese último tramo es el que lo complica todo. El aire no es uniforme: hay bolsas más cálidas y más frías, más y menos densas, empujadas por el viento. Cada vez que la luz pasa de una bolsa a otra, se desvía un poco.

Ese desvío es la refracción, la misma que separa los colores dentro de las gotas de lluvia en el arcoíris. Como las bolsas de aire cambian de lugar sin parar, el camino de la luz también cambia a cada instante. La imagen de la estrella baila, y a veces el haz desviado deja de llegar a tu pupila durante una fracción de segundo. Para quien mira, la estrella parece apagarse y encenderse, y a veces incluso cambiar de color.

El astrónomo Luis Felipe Rodríguez, de la UNAM, lo compara con lo que se ve en una carretera en un día caluroso: el aire caliente que sube hace que los objetos lejanos se vean borrosos y temblorosos. Cuanto más turbulenta está la atmósfera y más fuerte sopla el viento, más titilan las estrellas.

¿Por qué titilan más las estrellas cerca del horizonte?

Cuando miras hacia arriba, la luz cruza la capa de atmósfera más delgada posible. Cerca del horizonte, recorre un tramo de aire mucho más largo, con muchas más bolsas en el camino. Cuanto más aire hay entre tú y la estrella, más fuerte es el centelleo. Por eso una estrella brillante que acaba de salir suele parpadear mucho más que otra que está en lo alto.

¿Y por qué los planetas casi no titilan?

La diferencia está en el tamaño aparente. Las estrellas, aunque son enormes, están tan lejos que nos llegan como un solo punto de luz, como un único píxel. Los planetas están mucho más cerca y, aunque a simple vista parezcan puntos, forman pequeños discos en el cielo, hechos de muchos píxeles.

Cada uno de esos puntos también se desvía, pero no todos hacia el mismo lado: mientras unos aumentan de brillo, otros disminuyen, y los efectos se compensan. En promedio, la luz parece estable. Por eso Venus, el planeta donde un día dura más que un año, suele brillar firme en el cielo del atardecer o del amanecer.

La regla tiene excepciones. Un planeta muy bajo en el horizonte, visto a través de mucho aire, también puede titilar. Aun así, el truco sirve a los principiantes: un punto brillante, alto en el cielo, que no parpadea tiene muchas probabilidades de ser un planeta.

¿Por qué algunos telescopios van al espacio?

Lo que encanta a quien mira el cielo estorba a quien lo estudia. La misma turbulencia que hace titilar las estrellas emborrona las imágenes de los telescopios en tierra. Una solución es construir observatorios en montañas altas, con menos aire encima. La más directa es salir de la atmósfera: el telescopio espacial Hubble está en órbita baja desde 1990, a unos 483 km de altura. Según Rodríguez, un telescopio espacial cuesta decenas de veces más que uno terrestre del mismo tamaño.

¿Cómo esquivan el centelleo los telescopios en tierra?

Para no depender solo del espacio, los astrónomos desarrollaron la óptica adaptativa, que mide cómo la atmósfera deforma la luz y lo compensa en tiempo real. Los pasos básicos son estos:

  1. El telescopio observa una estrella guía, real o artificial, cerca de su objetivo.
  2. Un sensor analiza la luz de esa estrella unas mil veces por segundo para medir la turbulencia.
  3. Un espejo deformable cambia de forma según esas medidas y deshace buena parte de la distorsión.
  4. Si no hay una estrella brillante cerca, un láser potente excita átomos de sodio a unos 90 km de altura y crea una estrella artificial.

El Observatorio Europeo Austral (ESO) usa este sistema en el Very Large Telescope, en Chile, y gracias a él se han podido distinguir estrellas individuales en el centro de la Vía Láctea, a unos 26.000 años luz. Así que ese parpadeo que da encanto a una noche estrellada es justo lo que los astrónomos disparan láseres al cielo para borrar.

Fuentes

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