¿Por qué el teclado no está en orden alfabético? La historia del QWERTY
El teclado QWERTY nació con la máquina de escribir de Christopher Sholes en la década de 1870 y se ajustó poco a poco hasta volverse estándar. La idea de que se diseñó para escribir más despacio no tiene apoyo en los documentos.

El teclado no está en orden alfabético porque heredó la distribución QWERTY de las máquinas de escribir de Christopher Latham Sholes, vendidas por Remington desde 1874. Su primer modelo sí tenía las letras en orden alfabético, pero el diseño cambió tras años de pruebas. Cuando el QWERTY se volvió estándar, las computadoras simplemente lo copiaron.
La explicación más repetida para ese orden extraño dice que Sholes dispersó las letras para que la gente escribiera más despacio y las varillas de la máquina no se trabaran. La investigación histórica cuenta algo mucho más enredado, y mucho menos intencional.
¿Cómo era el teclado de la primera máquina de escribir?
Sholes era tipógrafo, periodista y político en Milwaukee, Estados Unidos, e inventor en sus ratos libres. En 1868, él y sus socios Samuel Soulé, Carlos Glidden y James Densmore patentaron una máquina de escribir. El teclado de ese primer modelo parecía el de un piano, con 28 teclas en orden alfabético.
El orden alfabético no sobrevivió al contacto con los primeros usuarios. Según los investigadores Koichi Yasuoka y Motoko Yasuoka, de la Universidad de Kioto, muchos de los primeros clientes eran telegrafistas que transcribían mensajes en código Morse. El orden alfabético les resultaba incómodo para ese trabajo, y sus sugerencias fueron moldeando el teclado modelo tras modelo.
¿Cómo se formó el orden QWERTY?
El cambio fue gradual, sin un plan único. Los Yasuoka reconstruyeron las etapas a partir de patentes, cartas y anuncios de la época, y lo resumen así: no hubo una política coherente hacia el QWERTY.
- 1868: primer modelo, con 28 teclas en orden alfabético.
- 1873: Sholes y sus socios firman el contrato de fabricación con Remington, el 1 de marzo.
- 1874: Remington lanza la Sholes & Glidden Type-Writer.
- 1878: Sholes obtiene la patente estadounidense 207.559, el primer registro documentado del QWERTY.
- 1893: cinco grandes fabricantes se unen en la Union Typewriter Company y adoptan el QWERTY como estándar.
Según la revista Smithsonian, en 1890 ya había más de 100.000 máquinas Remington con teclado QWERTY en uso. Los mecanógrafos formados en una distribución no querían cambiar de máquina, y los fabricantes no querían vender un teclado que nadie sabía usar. Los teletipos adoptaron el QWERTY en la década de 1910 y de ahí pasó a los terminales de computadora.
¿El QWERTY se creó para escribir más despacio?
No hay pruebas de eso. El artículo de los Yasuoka califica la idea de disparate y recuerda que los telegrafistas, primeros usuarios de la máquina, debían seguir el ritmo de quien enviaba el mensaje. Una máquina hecha para frenarlos no habría tenido sentido.
La idea de que Sholes separó los pares de letras más comunes para evitar atascos también tiene un problema: el par ER, uno de los más frecuentes del inglés, está junto en el QWERTY. Las fuentes no coinciden en la posición exacta de ese par en la lista de frecuencias, pero sí en que es muy común. Los propios Yasuoka admiten que el origen del QWERTY no se ha aclarado del todo; lo que descartan es la intención de frenar a quien escribe.
¿Hay teclados mejores que el QWERTY?
El rival más conocido es el teclado Dvorak, creado en la década de 1930 por el educador estadounidense August Dvorak. Concentra las letras más usadas del inglés en la fila central, donde descansan los dedos, y sus usuarios dijeron escribir más rápido y con menos errores. Investigaciones más recientes, sin embargo, discuten que la ventaja sea tan grande, y el Dvorak nunca amenazó el dominio del QWERTY.
El QWERTY también tiene variantes regionales. Los teclados en español añaden la tecla Ñ. En Francia se usa el AZERTY, que cambia varias letras de sitio. En 2019, la AFNOR, el organismo francés de normalización, publicó la norma NF Z71-300, con un AZERTY revisado para escribir con más facilidad mayúsculas con tilde y la ligadura œ, además del BÉPO, una distribución de 2003 inspirada en el Dvorak. En Brasil, el más común es el ABNT2, con tecla propia para la Ç.
¿Por qué nadie cambia de teclado?
La respuesta tiene menos que ver con la eficiencia que con la costumbre. Una convención aprendida por millones de personas es difícil de cambiar, aunque aparezcan alternativas. Algo parecido pasó con los colores rojo, amarillo y verde del semáforo, heredados del ferrocarril, e incluso con la semana de siete días, que sobrevivió a imperios y reformas del calendario.
Si el teclado de tu móvil también empieza por Q, W, E, R, T e Y, se debe, al menos en parte, a telegrafistas del siglo XIX que encontraron poco práctico el orden alfabético. Desde entonces, ninguna alternativa ha tenido fuerza suficiente para deshacer lo que ellos ayudaron a moldear.


