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¿Por qué los semáforos son rojo, amarillo y verde? La respuesta viene del tren

Los colores del semáforo se heredaron de los ferrocarriles del siglo XIX, donde el rojo ya indicaba peligro. El primer semáforo apareció en Londres en 1868, y el amarillo se sumó en Estados Unidos en 1920.

Redacción Curious Mundi · 4 de noviembre de 2026

Ilustración de una antigua señal con brazos y farol rojo y verde junto a un semáforo moderno de tres luces.

Los semáforos son rojo, amarillo y verde porque heredaron los colores de las señales del ferrocarril del siglo XIX. En las vías, el rojo ya significaba alto o peligro. El verde pasó a indicar vía libre después de que el blanco resultara confuso, y el amarillo quedó como aviso de precaución. Las señales de tránsito copiaron ese código.

La elección, por tanto, no salió de un estudio sobre la vista humana ni de una reunión de ingenieros de tránsito. Pasó de un medio de transporte a otro, con tropiezos, una explosión y muchas discusiones sobre quién hizo qué primero.

¿De dónde salieron los colores de las señales?

Antes de los coches, quienes necesitaban señales luminosas eran los trenes. Según el Bullock Texas State History Museum, en las primeras señales ferroviarias el blanco indicaba que era seguro avanzar, el verde pedía precaución y el rojo significaba alto o peligro. Los ferroviarios usaban faroles con cristales de esos colores.

El blanco, sin embargo, tenía un defecto grave. Al crecer las ciudades, el alumbrado público también era blanco, y un farol de señal se confundía con cualquier otra lámpara. Los ferrocarriles cambiaron el código: el verde pasó a significar avance, y el amarillo, o naranja, asumió el papel de precaución. Ese trío es el antecesor directo del semáforo moderno.

¿Cómo era el primer semáforo, de 1868?

La primera señal de tránsito del mundo se instaló en Londres en diciembre de 1868, en el cruce de las calles Great George y Bridge, frente al Parlamento británico. La diseñó John Peake Knight, un gerente ferroviario de Nottingham, e imitaba las señales de semáforo de los cruces de vías.

  • De día, unos brazos de colores en un poste de unos 6 metros cambiaban de posición: en horizontal, el tránsito debía detenerse; inclinados, podía avanzar con cuidado.
  • De noche, lámparas de gas mostraban rojo para parar y verde para seguir.
  • Un policía lo accionaba a mano.

El experimento duró poco. Menos de un mes después de su instalación, una fuga en la tubería de gas que alimentaba las luces provocó una explosión que quemó gravemente al policía que lo manejaba. La idea se abandonó, y las señales luminosas solo se extendieron por el Reino Unido en la década de 1920, ya eléctricas e inspiradas en los modelos estadounidenses.

¿Cuándo aparecieron los semáforos eléctricos?

La electricidad resolvió el problema del gas, y Estados Unidos se convirtió en el laboratorio de las nuevas señales a comienzos del siglo XX. Aquí las fuentes no coinciden sobre quién fue el primero, porque varias ciudades probaron soluciones parecidas casi a la vez.

En 1912, según la revista Smithsonian, el policía Lester Wire, de Salt Lake City, conectó luces roja y verde a los cables del tranvía. El 5 de agosto de 1914, Cleveland probó en el cruce de Euclid Avenue y East 105th Street una señal eléctrica de la American Traffic Signal Company, diseñada por James Hoge. Tenía solo dos colores, rojo y verde, y campanas que sonaban cuando el tránsito podía avanzar.

El amarillo llegó en 1920, en Detroit. El policía William L. Potts creó el primer semáforo de tres colores orientado a las cuatro direcciones de un cruce, instalado entre Woodward Avenue y Fort Street. Según el museo The Henry Ford, que conserva el aparato, los semáforos de tres colores se volvieron el estándar a mediados de la década de 1930.

AñoLugarNovedad
1868LondresBrazos de señal y lámparas de gas roja y verde
1912Salt Lake CityLuces eléctricas roja y verde conectadas al tranvía
1914ClevelandSeñal eléctrica de dos colores probada el 5 de agosto
1920DetroitPrimer semáforo de tres colores y cuatro direcciones

¿Por qué precisamente el rojo para detenerse?

La respuesta histórica es la tradición: el rojo ya era el color del peligro en el ferrocarril, y el tránsito mantuvo el código que maquinistas y cocheros ya conocían.

También se suele citar una explicación física: la luz roja es la que menos se dispersa en el aire, la misma física que explica por qué el cielo es azul y el atardecer anaranjado. Eso puede ayudar a distinguir el color de lejos, pero los registros muestran que la elección vino de las vías, no de un cálculo de óptica.

¿Qué tiene en común el semáforo con otras convenciones?

El semáforo es un buen ejemplo de un estándar que gana por haber llegado primero. Una vez que millones de conductores aprendieron el código, cambiarlo costaría más que mantenerlo. La misma lógica ayuda a entender por qué el teclado es QWERTY y no está en orden alfabético.

Queda una ironía para recordar: el semáforo de Londres, pensado para proteger a los peatones, tuvo como primera víctima al propio policía que lo manejaba. Hizo falta cambiar el gas por la electricidad y esperar medio siglo para que el rojo, el amarillo y el verde se volvieran el idioma común de las esquinas.

Fuentes

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