Por qué la semana tiene siete días y de dónde vienen sus nombres
Los babilonios, la tradición judía y los siete astros visibles a simple vista moldearon la semana. Qué es un hecho, qué es una hipótesis y por qué en portugués los días son feiras.

El día viene de la rotación de la Tierra, el mes tiene que ver con la Luna y el año sigue la vuelta alrededor del Sol. La semana es distinta: ningún fenómeno astronómico dura exactamente siete días. Aun así, casi todo el mundo organiza su vida en bloques de siete. La explicación mezcla Mesopotamia, tradición judía, astrología grecorromana y una decisión de la Iglesia que dio al portugués sus feiras.
Babilonia y las fases de la Luna
Los registros más antiguos de un ritmo de siete días vienen de Mesopotamia. En el calendario babilónico, los días 7, 14, 19, 21 y 28 de cada mes tenían un carácter especial, asociado a restricciones y descanso. Salvo el 19, son múltiplos de siete, y los intervalos siguen de cerca las fases de la Luna: nueva, cuarto creciente, llena y cuarto menguante.
El vínculo con la Luna es la hipótesis más citada para explicar el número siete, pero tiene un problema: el ciclo lunar dura unos 29,5 días, no 28. Además, el ritmo babilónico se reiniciaba cada mes; aún no era la semana continua que usamos.
La tradición judía y el sábado
Quien consolidó la semana continua fue la tradición judía. En el relato bíblico de la Creación, el mundo se hace en seis días y el séptimo es de descanso, el Shabat. Los días solo se numeraban, salvo el sábado. Según las principales enciclopedias, la idea pudo venir de Mesopotamia, pero sigue siendo una hipótesis. El cristianismo heredó esta semana y dio protagonismo al domingo, el día de la resurrección.
Siete astros, siete días
La tercera pieza viene de la astronomía antigua. A simple vista se conocían siete astros que se mueven sobre el fondo de las estrellas: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Astrólogos del mundo helenístico asociaron cada día a uno de ellos, y los romanos adoptaron esta semana planetaria. En el año 321, el emperador Constantino hizo oficial el descanso en el día del Sol.
El orden de los días tiene una explicación curiosa, que registró Dion Casio en el siglo III: los astros se ordenaban del más lento al más rápido (Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, Luna) y cada uno gobernaba una hora del día, por turnos. El astro de la primera hora daba nombre al día. Tras 24 horas, al día de Saturno le sigue el del Sol, luego el de la Luna, etcétera. El propio Dion lo presenta como una tradición, no como una certeza.
| Astro | Latín | Español | Inglés | Japonés |
|---|---|---|---|---|
| Sol | dies Solis | domingo | Sunday | nichiyobi |
| Luna | dies Lunae | lunes | Monday | getsuyobi |
| Marte | dies Martis | martes | Tuesday | kayobi |
| Mercurio | dies Mercurii | miércoles | Wednesday | suiyobi |
| Júpiter | dies Iovis | jueves | Thursday | mokuyobi |
| Venus | dies Veneris | viernes | Friday | kinyobi |
| Saturno | dies Saturni | sábado | Saturday | doyobi |
En inglés entraron dioses germánicos equivalentes: Tiw, Woden, Thor y Frigg. En japonés, oficial desde 1876, aparecen el Sol, la Luna y los elementos ligados a los planetas: fuego, agua, madera, metal y tierra.
Por qué en portugués los días son “feiras”
La palabra feira de segunda-feira (lunes) no tiene que ver con mercados. Viene del latín feria, que en el latín de la Iglesia pasó a designar los días de la semana litúrgica, contados desde el domingo: feria secunda, feria tertia, etcétera. En el siglo VI, Martín de Dumio, obispo de Braga, criticó a los cristianos que todavía daban a los días nombres de dioses paganos y defendió la forma eclesiástica.
No inventó el sistema, que ya existía, pero su predicación ayudó a fijarlo en la región donde nacería el gallego-portugués. Por eso el portugués es la principal lengua romance que abandonó los nombres planetarios. Sábado y domingo quedaron fuera: el primero viene del hebreo shabat y el segundo del latín dominicus, “del Señor”.
Qué es un hecho y qué es una hipótesis
- Hecho: los babilonios marcaban días especiales a intervalos cercanos a siete dentro de cada mes.
- Hecho: la semana continua con un día de descanso se afianzó en la tradición judía y pasó al cristianismo.
- Hecho: los nombres planetarios vienen de los siete astros visibles a simple vista y los difundieron los romanos.
- Hipótesis: el número siete se eligió por las fases de la Luna.
- Hipótesis: la semana judía se inspiró directamente en Babilonia.
- Tradición antigua, sin confirmar: el orden de los días surge de la rotación de los astros por horas.
Al final, la semana de siete días es un invento humano que sumó observación del cielo, religión y costumbre. Sobrevivió incluso a la reforma gregoriana de 1582, que saltó diez fechas sin tocar el orden de los días. Quien dice viernes homenajea a Venus; un hablante de portugués, ese mismo día, solo cuenta el sexto día litúrgico.


