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De dónde viene el año bisiesto: de Julio César a la regla de los siglos

El año de las estaciones dura unos 365,2422 días, y el calendario necesita un día extra para seguirlo. Así crearon la regla actual el calendario juliano y la reforma gregoriana de 1582.

Redacción Curious Mundi · 3 de noviembre de 2026

Ilustración de un calendario antiguo colgado en la pared, con el Sol y la Tierra en órbita arriba y un día extra destacado.

Cada cuatro años, febrero gana un día 29. Casi siempre, pero no siempre: 1900 no fue bisiesto, 2000 sí, y 2100 no lo será. Esa regla extraña es el resultado de dos mil años de ajustes para que el calendario no se despegue de las estaciones.

Un año que no cierra la cuenta

El año que importa para las estaciones es el año trópico: el tiempo entre dos equinoccios de marzo, por ejemplo. Dura unos 365,2422 días, o aproximadamente 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. Un calendario de 365 días exactos se atrasaría casi un cuarto de día cada año. Según el Observatorio Naval de Estados Unidos, eso sumaría unos 24 días por siglo, y el inicio de la primavera en el hemisferio norte se correría del 20 de marzo a mediados de abril en cien años.

Julio César y el año de 445 días

En el siglo I a. C., el calendario romano estaba tan desordenado que iba unos tres meses desfasado respecto del Sol. Julio César decidió resolverlo de una vez. Para realinear las fechas, el año 46 a. C. se alargó a 445 días, el más largo de la historia del calendario occidental. Desde el 45 a. C. rigió el calendario juliano, con el asesoramiento del astrónomo Sosígenes de Alejandría: años de 365 días y un día extra cada cuatro años, lo que da un promedio de 365,25 días.

De ahí viene la palabra bisiesto. Los romanos contaban los días hacia atrás desde las calendas, el primer día del mes. El día extra se añadía repitiendo el sexto día antes de las calendas de marzo, que pasaba a existir dos veces: bis sextus, el sexto duplicado. La aplicación también tropezó al principio: por errores en la cuenta, el calendario solo funcionó como estaba previsto hacia el año 8 d. C.

Un pequeño error que se volvió diez días

El año juliano de 365,25 días es unos 11 minutos y 14 segundos más largo que el trópico. Parece poco, pero acumula casi un día cada 128 años. En el siglo XVI, el equinoccio de marzo ya caía hacia el día 11, unos diez días antes de su fecha de referencia, el 21 de marzo. Eso preocupaba a la Iglesia, porque la fecha de la Pascua se calcula a partir del equinoccio.

La solución llegó con la bula Inter gravissimas, firmada por el papa Gregorio XIII el 24 de febrero de 1582. La propuesta central fue del médico y astrónomo Luigi Lilio y la desarrolló el matemático Cristóbal Clavio. Para corregir el atraso, se saltaron diez fechas: en varios países católicos, al jueves 4 de octubre de 1582 le siguió el viernes 15 de octubre. La secuencia de los días de la semana no cambió.

La regla de los siglos

  1. Los años divisibles por 4 son bisiestos.
  2. Excepción: los años divisibles por 100 no son bisiestos.
  3. Excepción de la excepción: los años divisibles por 400 vuelven a ser bisiestos.

Con esta regla hay 97 años bisiestos cada 400 años, y el año medio pasa a tener 365,2425 días, muy cerca de los 365,2422 del año trópico. La diferencia restante es de alrededor de medio minuto por año. Las fuentes difieren sobre cuándo sumará un día entero: unos 3030 años, según cálculos basados en el año trópico medio, o unos 3300 años, según el Observatorio Naval de Estados Unidos. La diferencia se debe a distintas definiciones de año.

No todos cambiaron en 1582

La reforma fue papal, y los países protestantes y ortodoxos tardaron en aceptarla. Cuanto más tarde la adopción, mayor el salto, porque cada año secular no bisiesto añadía un día más de diferencia.

País o regiónAño de adopciónFechas saltadas
España, Portugal y sus imperios, Italia, Polonia158210
Francia1582 (diciembre)10
Estados protestantes de Alemania170011
Gran Bretaña y colonias175211
Suecia175311
Japón1873cambió desde otro calendario
Rusia191813
Grecia192313

Las colonias españolas y portuguesas en América, incluido Brasil, siguieron la reforma de sus metrópolis, en algunos lugares con retraso mientras la noticia cruzaba el océano. En Gran Bretaña, al 2 de septiembre de 1752 le siguió el 14 de septiembre. En Rusia, el cambio llegó tras la revolución, y muchas iglesias ortodoxas aún usan el calendario juliano para sus fiestas, por eso la Navidad ortodoxa cae el 7 de enero.

En resumen, el año bisiesto existe porque la Tierra no completa su vuelta al Sol en un número entero de días. César resolvió la mayor parte del problema, Gregorio XIII afinó la regla, y el resultado es un calendario que no necesitará otro ajuste en miles de años. Ante la duda sobre un año, aplica las tres reglas de arriba.

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