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¿Por qué los pájaros no se electrocutan en los cables eléctricos? (Y cuándo sí)

Posado en un solo cable, el pájaro no tiene diferencia de potencial entre las patas y casi no lo atraviesa corriente. Si toca otro cable o el poste, el riesgo cambia.

Redacción Curious Mundi · 4 de noviembre de 2026

Ilustración de cinco pájaros de colores posados en un cable eléctrico entre dos postes, con cielo azul y nubes.

Los pájaros no se electrocutan en los cables porque la electricidad solo atraviesa un cuerpo si hay diferencia de potencial entre dos de sus puntos. Posada en un solo cable, el ave tiene ambas patas casi a la misma tensión y apenas la atraviesa corriente. El peligro surge si toca otro cable, el poste o algo conectado a tierra.

Si el cable tiene alta tensión, ¿por qué el pájaro no lo nota?

La tensión, o voltaje, siempre es una comparación entre dos puntos. Como explica el físico Robert Matthews en la revista BBC Science Focus, lo que mata no es el voltaje en sí, sino las diferencias de voltaje, necesarias para que la electricidad fluya. Un ave posada en una línea de 35.000 voltios está a salvo porque no hay diferencia de tensión a través de su cuerpo.

Las patas del pájaro están muy juntas sobre el mismo conductor, así que la diferencia entre ellas es demasiado pequeña para tener efecto. Una comparación ayuda: la corriente eléctrica se parece al agua de una tubería, que solo circula cuando hay un desnivel. Si todo el cuerpo está al mismo nivel, la electricidad no tiene motivo para atravesarlo y sigue por el metal del cable.

¿Cuándo se electrocuta un pájaro?

La descarga se produce cuando el cuerpo del ave hace de puente entre dos puntos con tensiones distintas. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), eso ocurre cuando toca a la vez dos partes con tensión, o una parte con tensión y una pieza metálica conectada a tierra. La descarga suele causar lesiones graves en el corazón y los vasos sanguíneos, casi siempre mortales. Las situaciones típicas son estas:

  • Tocar dos cables al mismo tiempo con las alas, el pico o las patas.
  • Tocar un cable y, a la vez, una pieza metálica conectada a tierra, como el cable de tierra o ciertos herrajes del poste.
  • Posarse con las plumas mojadas: las plumas secas conducen mal la electricidad, pero la corriente puede pasar cuando están empapadas o cuando la piel, las garras o el pico tocan los conductores.
  • Posarse sobre transformadores y otros equipos con varias partes en tensión muy próximas entre sí.

Es la misma lógica que guía a la electricidad a escala gigante en los rayos, que buscan un camino hacia el suelo: la corriente circula allí donde hay una diferencia de potencial y un camino por el que pasar.

¿Por qué las aves grandes corren más riesgo?

El tamaño importa. El USGS señala que la mayoría de las electrocuciones ocurre donde los conductores están más cerca entre sí que la envergadura de las aves que usan los postes. Un gorrión difícilmente alcanza dos cables. Un águila, un busardo o uno de los búhos capaces de girar la cabeza hasta 270 grados, al abrir las alas para posarse o despegar, sí puede. Los puntos de contacto más frecuentes van de muñeca a muñeca o de un ala a una pata.

Las rapaces son de las más afectadas porque suelen usar los postes como posadero y a veces incluso anidan en ellos. Hay un detalle poco intuitivo: las aves mueren más en las líneas de distribución, de menor tensión, que en las grandes líneas de transporte, porque en las de distribución los cables están más juntos.

El problema es enorme. En España, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico calcula que varias decenas de miles de aves mueren electrocutadas cada año, y la electrocución es uno de los principales problemas de conservación de varias especies amenazadas. Por eso existen normas para adaptar los tendidos de alta tensión, y las compañías eléctricas separan los cables para reducir el riesgo.

¿Y por qué una persona no puede hacer lo mismo?

Porque, en la vida real, casi nunca estamos aislados como un pájaro en mitad del cable. Una persona de pie en el suelo, en una escalera o en un tejado, o que sostiene una pértiga, se convierte fácilmente en el camino entre el cable y la tierra, y entonces la corriente atraviesa su cuerpo. La misma regla que protege al ave es la que hace que los cables sean mortales para nosotros. Por eso:

  • Nunca toques los cables eléctricos ni te acerques a ellos, tampoco a los que estén caídos en el suelo, que pueden seguir con tensión.
  • Mantén escaleras, pértigas y herramientas bien lejos de las líneas aéreas, y no intentes recuperar objetos enganchados en ellas.
  • Si ves un cable caído, aléjate, mantén a los demás a distancia y avisa a la compañía eléctrica o al número de emergencias.
  • Si un cable cae sobre tu coche, quédate dentro hasta que llegue ayuda, salvo que haya fuego.

El pájaro del cable no tiene ningún superpoder: simplemente está en el único sitio donde la física lo deja en paz. Basta un segundo punto de contacto para que la misma regla que lo protege se vuelva en su contra.

Fuentes

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