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La danza de las abejas: así indican dónde está el alimento

Al volver a la colmena, la abeja melífera usa una danza para indicar la distancia y la dirección de una fuente de alimento, con el Sol como referencia. El hallazgo le valió a Karl von Frisch el Nobel de 1973.

Redacción Curious Mundi · 3 de noviembre de 2026

Ilustración de una abeja sobre panales con un trayecto punteado en forma de ocho, un sol en el cielo y una flor a lo lejos.

Una abeja melífera que encuentra un buen grupo de flores no se guarda el hallazgo. De vuelta en la colmena, a oscuras y sobre la superficie vertical de los panales, realiza una serie de movimientos que sus compañeras siguen de cerca. Esos movimientos funcionan como un mapa: indican si la comida está cerca o lejos y, en el caso de fuentes más distantes, hacia dónde volar.

Karl von Frisch y el Nobel de 1973

Quien descifró ese código fue el zoólogo austríaco Karl von Frisch, nacido en Viena en 1886 y fallecido en Múnich en 1982. Observaba abejas marcadas con pintura en colmenas con paredes de vidrio, lo que le permitía ver cada danza. La primera versión de su teoría, publicada en 1923, era errónea: creía que una danza indicaba néctar y la otra, polen. La interpretación que se hizo famosa, que vincula las danzas con la distancia y la dirección, la desarrolló en la década de 1940. En 1973, von Frisch compartió el Nobel de Fisiología o Medicina con Konrad Lorenz y Nikolaas Tinbergen, por sus descubrimientos sobre la organización y el desencadenamiento de patrones de comportamiento individual y social.

La danza circular: hay comida cerca

Cuando el alimento está muy cerca de la colmena, la abeja realiza la llamada danza circular: corre en pequeños círculos y cambia de sentido de vez en cuando. El límite exacto varía según la fuente consultada, desde unos 50 metros en algunas referencias hasta cerca de 100 metros en otras. En la descripción clásica, esta danza solo avisa que hay comida en los alrededores, sin indicar la dirección. Las reclutas salen entonces a buscar, guiadas también por el olor de las flores que quedó en el cuerpo de la bailarina.

La danza del contoneo: distancia y dirección

Para fuentes más lejanas aparece la danza del contoneo, también llamada danza del meneo. La abeja camina en línea recta sacudiendo el abdomen de lado a lado, vuelve en semicírculo hacia un lado, repite la carrera recta y regresa por el otro lado, dibujando algo parecido a un ocho. La duración del tramo recto indica la distancia: cuanto más lejos está la comida, más largo es el contoneo. Materiales divulgativos de la Universidad de Sussex dan como referencia aproximada 1 segundo de contoneo por cada kilómetro, aunque la calibración varía entre colonias y paisajes.

Esto ocurre porque la abeja no mide la distancia en metros, sino por cuánto paisaje pasa ante sus ojos durante el vuelo. Un experimento publicado en Nature en 2001 mostró que las abejas que buscaban alimento dentro de un túnel corto y estrecho bailaban como si la fuente estuviera mucho más lejos.

El Sol como brújula

La parte más ingeniosa es la dirección. Dentro de la colmena oscura, la abeja baila sobre el panal vertical y usa la gravedad como referencia. El ángulo entre la carrera recta y la línea vertical corresponde al ángulo entre la dirección del Sol y el camino hacia la comida. Como el Sol se mueve a lo largo del día, la misma fuente se indica con ángulos distintos por la mañana y por la tarde. Los sonidos que se producen durante el contoneo ayudan a las seguidoras a captar el mensaje en la oscuridad.

Carrera recta en el panalDónde está la comida
Hacia arribaEn dirección al Sol
Hacia abajoEn dirección opuesta al Sol
60 grados a la izquierda de la vertical60 grados a la izquierda del Sol
90 grados a la derecha de la vertical90 grados a la derecha del Sol

Lo que la ciencia ha revisado desde entonces

Las ideas de von Frisch siguen siendo la base del tema, pero algunos detalles se han afinado. Un estudio publicado en 2008 en la revista Animal Behaviour concluyó que la danza circular y la del contoneo no son dos danzas completamente separadas: ambas llevan algo de información sobre distancia y dirección, y no hay un cambio brusco entre una y otra. Los autores proponen que son los extremos de una misma señal ajustable. También se sabe que la intensidad de la danza refleja la calidad de la fuente y que, en el tramo final, las reclutas dependen mucho del olor para encontrar las flores.

En resumen: la abeja que baila está traduciendo un viaje en movimiento. La forma de la danza dice si la comida está cerca, la duración del contoneo dice a qué distancia y el ángulo respecto a la vertical dice en qué dirección, con el Sol como punto de referencia. La próxima vez que vea abejas visitando las mismas flores, recuerde que muchas pueden haber llegado siguiendo las indicaciones de una compañera.

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