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Naturaleza

Tres corazones y sangre azul: los secretos del pulpo

Dos corazones impulsan la sangre por las branquias y un tercero la reparte por el cuerpo. La sangre es azul porque transporta oxígeno con cobre, no con hierro.

Redacción Curious Mundi · 3 de noviembre de 2026

Ilustración de un pulpo sonriente en el fondo del mar con tres corazones azules dibujados en el cuerpo, burbujas y algas.

Un pulpo tiene tres corazones, y ninguno sobra. Dos trabajan solo para las branquias y el tercero impulsa la sangre por el resto del cuerpo. Por si fuera poco, esa sangre es azul. Las dos rarezas están relacionadas: son soluciones que la evolución encontró para un animal activo, de cuerpo blando, que respira bajo el agua.

Para qué sirve cada corazón

Como el nuestro, el sistema circulatorio del pulpo es cerrado, pero está organizado de otra manera. Hay dos corazones branquiales, uno junto a cada branquia, y un corazón sistémico en el centro del cuerpo. Los branquiales reciben la sangre pobre en oxígeno que vuelve del cuerpo y la empujan a través de las branquias, donde se recarga. Luego el corazón sistémico recibe esa sangre oxigenada y la envía a los brazos, al cerebro y a los demás órganos.

CorazónCantidadFunción
Branquial2Bombear la sangre pobre en oxígeno a través de cada branquia
Sistémico1Bombear la sangre ya oxigenada al resto del cuerpo

Según el biólogo Kirt Onthank, de la Walla Walla University, entrevistado por la revista Live Science, el corazón sistémico es el más grande y musculoso de los tres, mientras que los branquiales son pequeños y relativamente débiles.

Por qué no basta con un solo corazón

El problema es la presión. Al atravesar los vasos finísimos de las branquias, la sangre pierde fuerza. Si un único corazón tuviera que empujarla por las branquias y luego por todo el cuerpo, llegaría a los tejidos con una presión demasiado baja. El pulpo lo resuelve volviendo a presurizar la sangre después de su paso por las branquias, tarea del corazón sistémico. En los humanos, el lado izquierdo del corazón cumple un papel parecido: recibe la sangre que llega de los pulmones y la impulsa con fuerza hacia el cuerpo.

El corazón que se detiene cuando el pulpo nada

Un detalle curioso: cuando el pulpo nada por propulsión a chorro, su corazón sistémico hace una pausa de unos instantes. Los científicos todavía no saben exactamente por qué. La hipótesis más citada es que el nado genera presiones internas altas y, en lugar de luchar contra ellas, el corazón simplemente se detiene un momento. Un estudio de 1962 también sugirió que, en reposo, el corazón sistémico puede quedar detenido durante periodos largos mientras los branquiales hacen la mayor parte del trabajo.

Por qué la sangre es azul

Nuestra sangre es roja por la hemoglobina, una proteína con hierro que se guarda dentro de los glóbulos rojos. El pulpo usa otra molécula, la hemocianina, que lleva cobre en lugar de hierro. Cada punto de unión con el oxígeno tiene un par de átomos de cobre. Cuando la hemocianina está cargada de oxígeno, la sangre es azul; cuando lo libera, queda prácticamente incolora.

Otra diferencia importante: la hemocianina no está dentro de células. Circula disuelta en el líquido sanguíneo (la hemolinfa). El pulpo no es una excepción en el reino animal. La hemocianina también aparece en otros cefalópodos, como los calamares, en muchos caracoles, en crustáceos como camarones y cangrejos, en algunos arácnidos y en el límulo, conocido como cangrejo herradura.

Una ventaja en el mar frío

A temperatura ambiente, la hemocianina se une al oxígeno con menos eficacia que la hemoglobina. Pero funciona bien en ambientes fríos y pobres en oxígeno, comunes en el océano. Un estudio de 2015, publicado en la revista Frontiers in Zoology y dirigido por Michael Oellermann, del Instituto Alfred Wegener de Alemania, comparó el pulpo antártico Pareledone charcoti con dos especies de aguas más cálidas.

  • El pulpo antártico tenía al menos un 40% más de hemocianina en la sangre que las otras especies estudiadas.
  • A 10 °C, su hemocianina liberó en promedio el 76,7% del oxígeno que transportaba, frente al 33,0% y el 29,8% de las especies de aguas más cálidas.
  • Los autores consideran que esto ayuda al animal a llevar oxígeno a sus tejidos incluso en agua bajo cero.

En resumen, tres corazones y sangre azul no son extravagancias: forman un sistema que compensa la pérdida de presión en las branquias y mantiene el oxígeno llegando al cuerpo en condiciones difíciles. La próxima vez que veas un pulpo salir disparado en el agua, recuerda que uno de sus corazones puede estar, literalmente, tomándose un descanso.

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