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Cuerpo humano

Por qué se arrugan las yemas de los dedos en el agua (y no es solo piel empapada)

Los dedos arrugados después del baño son obra del sistema nervioso, que contrae los vasos bajo la piel. Por qué existe este fenómeno aún se discute: la idea de que mejora el agarre en superficies mojadas tiene estudios a favor y en contra.

Redacción Curious Mundi · 3 de noviembre de 2026

Ilustración de una mano con las yemas arrugadas que sostiene una canica sobre un recipiente con agua y gotas que caen.

Después de un baño largo o de una tarde en la piscina, las yemas de los dedos quedan como pasas. La explicación más repetida es que la piel simplemente absorbe agua y se hincha. Es cierto que absorbe un poco, pero eso no basta para explicar las arrugas. El fenómeno depende del sistema nervioso, y la razón de que exista todavía divide a los investigadores.

La pista de los nervios lesionados

La primera pista vino de los pacientes. En la década de 1930, los médicos británicos Thomas Lewis y George Pickering observaron que los dedos con lesión del nervio mediano, que inerva buena parte de la mano, no se arrugaban ni siquiera tras mucho tiempo en el agua. Si las arrugas fueran solo piel empapada, deberían aparecer de todos modos.

En los años setenta, otras observaciones reforzaron la idea, entre ellas el caso de un niño cuyos dedos dejaron de arrugarse tras una lesión nerviosa y volvieron a hacerlo cuando el nervio fue reparado. En 1973, el médico Seamus O'Riain propuso usar el arrugamiento en el agua como una prueba sencilla de la función de los nervios de la mano, que todavía se cita en la práctica clínica.

Lo que ocurre bajo la piel

En 2003, investigadores dirigidos por el neurólogo Einar Wilder-Smith midieron el flujo de sangre en los dedos durante la inmersión y vieron que cae de forma marcada. El sistema nervioso simpático, la parte del sistema nervioso autónomo que controla funciones automáticas como el sudor y el calibre de los vasos, provoca una vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos justo debajo de la piel. Con menos volumen debajo, la capa externa, que está sujeta a los tejidos de forma irregular, se pliega y forma las arrugas.

La secuencia más aceptada hoy es esta: el agua entra por los poros de las glándulas sudoríparas, muy numerosas en las yemas, y eso de algún modo dispara la señal nerviosa que contrae los vasos. Cómo exactamente el agua activa el nervio todavía no está claro; una hipótesis involucra cambios en el equilibrio de sales de la piel.

La hipótesis del agarre

Si el cuerpo usa un mecanismo nervioso para arrugar los dedos, quizá tenga alguna utilidad. En 2011, el neurobiólogo Mark Changizi y sus colegas propusieron en la revista Brain, Behavior and Evolution que las arrugas funcionan como el dibujo de un neumático de lluvia: canales que evacuan el agua y aumentan el contacto con superficies mojadas. Sería una ventaja para caminar o recoger alimentos en ambientes húmedos.

Las pruebas: a favor y en contra

EstudioAñoQué encontró
Changizi y colegas (Brain, Behavior and Evolution)2011Propusieron que el patrón de las arrugas forma una red de drenaje, pero no midieron el agarre.
Kareklas, Nettle y Smulders, Universidad de Newcastle (Biology Letters)2013Con los dedos arrugados, los voluntarios trasladaron canicas mojadas cerca de un 12 % más rápido; con objetos secos no hubo diferencia.
Haseleu y colegas, Centro Max Delbrück, Berlín (PLOS ONE)2014Con 40 voluntarios y objetos variados, no hallaron ventaja de los dedos arrugados, ni con objetos mojados ni con secos.
German y colegas, Universidad de Binghamton (Journal of the Mechanical Behavior of Biomedical Materials)2025En tres participantes, las arrugas se formaron con el mismo patrón en dos días distintos, posiblemente porque los vasos ocupan posiciones fijas.

Es decir, que los nervios y la vasoconstricción participan en el arrugamiento es un consenso. En cambio, la idea de que las arrugas evolucionaron para mejorar el agarre sigue siendo una hipótesis, con resultados contradictorios y estudios pequeños. Hacen falta más investigaciones, con más participantes y tareas variadas, para resolver la cuestión.

Cuándo prestar atención

Los dedos arrugados tras un rato en el agua son normales y desaparecen solos cuando la piel se seca. Sin embargo, como el fenómeno depende de los nervios, que un dedo concreto no se arrugue, o que aparezcan arrugas sin contacto con el agua, puede estar relacionado con problemas de circulación o de los nervios. En esos casos, sobre todo si hay entumecimiento, hormigueo o cambio de color, lo mejor es consultar a un médico.

La próxima vez que salgas del baño con los dedos arrugados, recuerda que no es solo piel hinchada: es tu sistema nervioso estrechando vasos a propósito. Si eso te ayuda a sujetar el jabón, la ciencia todavía no lo ha decidido.

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