Por qué la Luna tiene fases (y por qué no es la sombra de la Tierra)
La mitad de la Luna siempre está iluminada por el Sol; lo que cambia es cuánto de esa mitad vemos mientras gira alrededor de la Tierra. La sombra de la Tierra solo aparece en los eclipses.

A lo largo de un mes, la Luna pasa de un hilo de luz a un disco completo y vuelve a desaparecer. Mucha gente cree que esto ocurre porque la sombra de la Tierra cubre una parte de ella. No es así. Las fases son una cuestión de ángulo: dependen de cuánto de la mitad iluminada de la Luna está orientada hacia nosotros.
La mitad de la Luna siempre está iluminada
La Luna no tiene luz propia. Brilla porque refleja la luz del Sol y, como cualquier esfera iluminada por una sola fuente, siempre tiene una mitad clara y otra oscura. Eso se cumple en cualquier momento del mes, incluso en luna nueva.
Lo que cambia es nuestra posición respecto de esa mitad iluminada. Mientras la Luna gira alrededor de la Tierra, a veces vemos todo el lado iluminado, a veces solo el oscuro y, casi siempre, una mezcla de ambos. Piensa en una pelota iluminada por una lámpara en un cuarto oscuro: al caminar a su alrededor, ves las mismas formas de las fases.
Las fases, una por una
El ciclo suele dividirse en ocho fases, resumidas en la tabla.
| Fase | Lo que vemos | Posición aproximada |
|---|---|---|
| Luna nueva | Prácticamente nada | Luna entre la Tierra y el Sol |
| Luna creciente | Un hilo de luz que aumenta | Al este del Sol; se ve al atardecer |
| Cuarto creciente | La mitad del disco iluminada | Ángulo de 90° con el Sol |
| Gibosa creciente | Más de la mitad, en aumento | Entre el cuarto creciente y la llena |
| Luna llena | Disco completo iluminado | Tierra entre el Sol y la Luna |
| Gibosa menguante | Más de la mitad, en disminución | Entre la llena y el cuarto menguante |
| Cuarto menguante | La mitad del disco iluminada | Ángulo de 90° con el Sol, del otro lado |
| Luna menguante | Un hilo de luz que disminuye | Al oeste del Sol; se ve al amanecer |
Un detalle curioso: el lado iluminado aparece invertido entre los hemisferios. En el hemisferio sur, la luna creciente tiene la parte clara del lado opuesto al que se ve en el hemisferio norte. La fase es la misma; cambia el punto de vista.
Por qué no es la sombra de la Tierra
Si las fases se debieran a la sombra de la Tierra, esta tendría que estar entre el Sol y la Luna cada vez que viéramos una parte oscura. Pero en las fases creciente y menguante la Luna aparece cerca del Sol en el cielo, a veces incluso de día, y la sombra de la Tierra apunta hacia el lado opuesto.
Además, la forma no coincide. En las fases, el borde de la parte oscura es una curva que cambia a lo largo del mes. En cambio, la sombra de la Tierra, cuando cae sobre la Luna, avanza como una mancha oscura redondeada, y eso solo ocurre en un evento concreto: el eclipse lunar.
Una fase no es un eclipse
Un eclipse lunar ocurre cuando el Sol, la Tierra y la Luna quedan casi perfectamente alineados, con la Tierra en el medio. Por eso solo puede suceder en luna llena. Entonces la Luna entra en la sombra de la Tierra y, en un eclipse total, puede volverse rojiza, porque la atmósfera terrestre desvía luz anaranjada y roja hacia la sombra. El eclipse solar es el caso opuesto: la Luna pasa entre la Tierra y el Sol, algo que solo puede ocurrir en luna nueva.
Entonces, ¿por qué no hay un eclipse cada mes? Porque la órbita de la Luna está inclinada unos 5 grados respecto del plano de la órbita terrestre. En la mayoría de las lunas llenas, la Luna pasa un poco por encima o un poco por debajo de la sombra de la Tierra. Solo cuando la luna llena coincide con el momento en que la Luna cruza ese plano se produce el eclipse. Hay años sin ningún eclipse lunar y años con dos o más.
Por qué el ciclo dura unos 29,5 días
La Luna completa una vuelta alrededor de la Tierra, respecto de las estrellas lejanas, en unos 27,3 días. Ese es el mes sideral. Pero, mientras tanto, la Tierra también avanzó alrededor del Sol, y la Luna necesita recorrer un poco más para repetir la misma fase. Por eso, el intervalo entre una luna nueva y la siguiente, llamado mes sinódico o lunación, dura en promedio unos 29,5 días.
En resumen: la Luna siempre tiene una mitad iluminada, y las fases muestran cuánto de esa mitad está orientada hacia la Tierra. La sombra de la Tierra solo entra en escena en los eclipses lunares, que requieren luna llena y una alineación casi perfecta. La próxima vez que veas la luna creciente al atardecer, fíjate: el lado iluminado apunta hacia donde el Sol acaba de ponerse.


