¿Por qué lloramos al cortar cebolla? (y cómo evitarlo)
Al cortarla, la cebolla libera un gas irritante producido por una reacción química en cadena. Descubre qué ocurre en su interior y qué trucos ayudan de verdad a llorar menos.

La cebola hace llorar porque, en el momento en que el cuchillo rompe sus células, fabrica al instante un gas irritante y lo libera en el aire. Ese compuesto, llamado S-óxido de propanotial (en inglés, syn-propanethial-S-oxide), llega a los ojos y provoca la producción de lágrimas. No es un defecto de la cebola: es un sistema de defensa química que la planta desarrolló contra quien intenta morderla. La buena noticia es que entender esta química ayuda a elegir los trucos que realmente funcionan.
Una reacción química preparada para dispararse al cortar
La cebola toma azufre del suelo y lo almacena en forma de compuestos llamados sulfóxidos de aminoácidos. Dentro de las células, esos compuestos se mantienen separados de las enzimas capaces de transformarlos. Mientras la cebola está entera, no pasa nada. Cuando se corta, se aplasta o la muerde un insecto, las paredes celulares se rompen, los ingredientes se mezclan y la reacción comienza en segundos.
- El corte rompe las células y mezcla los sulfóxidos de aminoácidos con la enzima aliinasa.
- La aliinasa convierte esos compuestos en ácidos sulfénicos, moléculas inestables.
- Una segunda enzima, la sintasa del factor lacrimógeno, transforma el ácido sulfénico en S-óxido de propanotial.
- Este compuesto es volátil: se evapora, sube con el aire y alcanza los ojos.
- Al entrar en contacto con los ojos, irrita las terminaciones nerviosas, y el cuerpo responde produciendo lágrimas para eliminar el irritante.
El descubrimiento que ganó un Ig Nobel
Durante mucho tiempo, los científicos atribuyeron el llanto solo a la aliinasa. En 2002, un equipo de investigadores japoneses liderado por Shinsuke Imai, de la empresa House Foods, publicó en la revista Nature la identificación de la segunda enzima, la sintasa del factor lacrimógeno, que es la pieza que realmente fabrica el gas irritante. El trabajo recibió el Ig Nobel de Química de 2013, un premio humorístico que reconoce investigaciones que primero hacen reír y luego hacen pensar.
El descubrimiento abrió el camino a cebollas que hacen llorar menos. Cuando esa enzima se reduce, la reacción sigue otra ruta y produce más tiosulfinatos, compuestos relacionados con el sabor y el aroma típicos de la cebola. Algunas variedades dulces también tienden a picar menos, en parte porque se cultivan en suelos con poco azufre.
Lo que dice la ciencia sobre los trucos para no llorar
Hay decenas de consejos populares, pero no todos tienen la misma base. Estos son los que cuentan con una explicación científica más sólida:
| Truco | Por qué puede funcionar | Nivel de evidencia |
|---|---|---|
| Usar un cuchillo bien afilado y cortar despacio | Un estudio de la Universidad Cornell mostró que las hojas sin filo y los cortes rápidos lanzan muchas más gotitas de jugo al aire | Bueno: medido en laboratorio |
| Enfriar la cebola antes de cortarla | Las temperaturas bajas ralentizan las enzimas y reducen la evaporación del gas | Razonable: basado en la química de las enzimas |
| Usar gafas bien selladas | Crean una barrera física entre el gas y los ojos | Lógico, pero poco estudiado formalmente |
| Cortar cerca de una ventilación o campana extractora | Aleja el gas antes de que llegue a la cara | Lógico, pero poco estudiado formalmente |
El estudio de Cornell, publicado en 2025 en la revista PNAS, usó cámaras de alta velocidad para filmar el corte. Los investigadores vieron que, bajo la presión de la hoja, el jugo se acumula debajo de la piel y sale expulsado en chorros de gotitas, algunas a velocidades cercanas a 40 metros por segundo. Las hojas menos afiladas llegaron a producir hasta 40 veces más gotitas, y los cortes rápidos generaron unas cuatro veces más que los lentos. Es decir, además del gas, las gotitas finas ayudan a llevar el compuesto irritante cerca de los ojos.
Trucos populares que merecen reservas
Mascar chicle, sostener un trozo de pan en la boca o encender una vela junto a la tabla son consejos muy compartidos, pero no hay buena evidencia científica de que funcionen. Cortar la cebola bajo el chorro de agua puede reducir el gas que llega a los ojos, pero vuelve resbaladizo el cuchillo y aumenta el riesgo de accidentes, así que no compensa.
En resumen, el llanto es el resultado de una reacción química que la cebola dispara cuando sufre un daño. Para padecer menos, la estrategia mejor fundamentada es sencilla: mantén el cuchillo afilado, corta con calma, considera dejar la cebola unos minutos en el refrigerador antes y trabaja en un lugar bien ventilado. No elimina todas las lágrimas, pero reduce bastante la molestia.


